El autoaprendizaje, potenciado por el aislamiento


Según la Dirección General de Estadística y Censos, Costa Rica tenía una población de 1.199.116 habitantes a finales de 1960 (Ministerio de Economía y Hacienda. Dirección General de Estadística y Censo., 1960). Esta era una época donde Costa Rica apostaba por la Industrialización de la economía. Según, Abarca y Ramírez (2014), con este esquema pretendía, además, lograr altas tasas de crecimiento, particularmente en las actividades industriales, y alcanzar al mismo tiempo mayor eficiencia en la producción por medio de la instalación de empresas con mayores escalas de planta y tecnología más avanzada.

Mientras en la meseta central había un entusiasmo por la “modernización”, en el campo, la realidad era otra, muchas familias no tenían el suficiente dinero para enviar a sus hijos a estudiar, por lo que muchos de esos niños fueron al campo a trabajar. Además, el país, no tenía ni el presupuesto ni las ideas de cómo llevar la Educación a todos esos niños excluidos del sistema, pero a pesar del panorama poco a poco se llevó la escuela a las zonas más alejadas.

De este contexto, se entiende, casi de inmediato, que la desigualdad era muy marcada, donde el Sistema Educativo Costarricense apenas iniciaba su fortalecimiento, sobre todo porque la Ley Fundamental de Educación (Abarca G. & Ramírez V., 2014), recién se estrenaba.

Hoy, con el confinamiento masivo de la población por la emergencia sanitaria provocada por el SARS-CoV-2, se nota que a pesar de las condiciones económicas “más favorables”, la brecha de la desigualdad aún existe. Un niño de 8 años, en el Sistema Educativo Privado, apoyado por sus docentes y todo un entorno virtual, aprenden no solo la materia sino también la habilidad de manipular herramientas como zoom, cloudcampus, classroom, scratch, a subir videos, datos, podcast y más. Mientras esto sucede en el sector privado, hay niños de la misma edad, de zonas alejadas y no tan alejadas, que a pesar de tener una escuela “cerca”, no tienen una computadora con internet. Y aunque no estamos en 1960, la exclusión todavía está presente.

Sin duda alguna, el virus nos ha mostrado de la manera más clara nuestras limitaciones en el Sistema Educativo Costarricense Público. Sin embargo, el contexto es diferente al de hace 60 años, pues son las autoridades del Ministerio de Educación Pública, las que no quiere abandonar la población excluida de la tecnología, a pesar de que el presupuesto es limitado. Queda claro, entonces, el trabajo que hay que hacer en el futuro, pues la brecha digital, limita y excluye a algunos niños.

Sin duda alguna, SARS-CoV-2, un enemigo invisible, nos ha mostrado un personal de salud valiente e innovador, ha provocado que el talento científico innove, ha hecho que emerjan valor de la solidaridad en el comerciante, en el agricultor y en muchos otros. Pero, ¿que se supone debemos estar haciendo los docentes, en tiempos del Covid-19?

Según las autoridades, tenemos que trabajar en dos escenarios diferentes, uno de ellos es la modalidad online y otra la modalidad offline. Ambas situaciones demandan del docente horas de trabajo, creatividad y otro “montón” de aspectos que la mayoría de los docentes desconoce o no domina.

Sin embargo, no es tiempo de concentrarse en las limitaciones, pues no se trata de restar sino más bien de sumar a la causa. Estos son tiempos para demostrar al país, que el docente puede aportar su experiencia y sabiduría, para resolver todas aquellas variables que el confinamiento masivo ha provocado, como la exclusión educativa.

Para un docente, no es nuevo trabajar con limitaciones, pues las condiciones nunca han sido de abundancia, cuando las clases fueron presenciales. En las instituciones no hay laboratorios, no hay pizarras inteligentes, no hay internet, no hay computadoras para los estudiantes, no hay recursos y la infraestructura es inadecuada, pero lo que si hay es trabajo, sabiduría e innovación.

Es tiempo de concentrarnos en una pedagogía que le permita a la población estudiantil resolver problemas por sí solos, que le permita aprender habilidades, dejando a un lado la transmisión de conocimiento. Entonces, es tiempo de pensar en el aprendizaje a distancia, donde los niños y jóvenes de Costa Rica aprendan a aprender.

Para lograrlo es necesario que el docente abandone la idea frustrante de que el estudiante siempre debe memorizar un concepto o un procedimiento. Lo que se debe hacer es diseñar estrategias de mediación que motiven la autodidáctica independientemente de la clase online u offline.

También es fundamental que el docente utilice el error del estudiante como una herramienta para generar más habilidades. Se trata entonces de diseñar una pedagogía donde el estudiante resuelva un problema aplicando conocimiento para que se equivoque.

El docente debe perderle el miedo al error. Si un estudiante se equivoca es una oportunidad, no una tragedia. Este enorme miedo al error, se ha alimentado por décadas de las evaluaciones que etiquetan a las personas en buena o mala, por el simple hecho de no “comprender un concepto”. Claro, en este punto debemos considerar que, para comprender algo, se deben utilizar los mecanismos que cada cerebro posee, de tal manera que leerlo del libro o la pizarra no es suficiente. La afirmación anterior, se apoya en el DUA, el cual manifiesta en su segundo principio que:

“El alumnado tiene que lograr expresar su aprendizaje, el cual va adquiriendo durante la mediación pedagógica, es el ¿cómo? del aprendizaje. Esta expresión puede hacerla por múltiples medios, para así alcanzar las habilidades, destrezas, conocimientos, actitudes y valores; en otras palabras, brindarle la oportunidad, de hacer un laboratorio, investigar, indagar, elaborar un portafolio, un mapa, un anuncio de radio, empleando diferentes técnicas didácticas y evaluativas. La primera pauta de este principio es la de interacción física con los materiales y recursos tecnológicos que le permitan explorar e indagar durante la mediación pedagógica.” ( Segura Castillo & Quiros Acuña , 2019)

Esta pedagogía basada en el error, tiene siempre dos caminos que el docente guía del aprendizaje, debe trabajar con el estudiante. El primer camino es la precisión con la que se utilizó el conocimiento. En este punto el docente debe señalar los errores conceptuales o la poca precisión con que se aplican los conceptos. Esta manera de ver el error permitirá que el estudiante comprenda mejor el conocimiento, lo que lo llevará poco a poco, al autoaprendizaje.

El segundo camino es la evaluación de la exactitud en el proceso, que el estudiante utilizó para llegar a una solución. Los procesos son siempre sistemas de muchas variables y para aprender la habilidad de ir con exactitud por el proceso correcto, se debe practicar. En este “aprender haciendo”, habrá muchos errores, el cual, con una evaluación y guía asertiva del docente, aprenderá a maximizar sus habilidades para resolver problemas, algo que sin duda es necesario, para las nuevas generaciones.

Entonces, el mejor aporte docente en tiempos del CoVid-19, es iniciar las bases para el autoaprendizaje en los niños y jóvenes de este país, pues la educación a distancia, sea esta online u offline, lo permite. Pero sin miedo al fracaso, innovando con estrategias que promuevan la manipulación de error a un aprende a aprender.

Referencias

Segura Castillo , M., & Quiros Acuña , M. (2019). Desde el Diseño Universal para el Aprendizaje: el estudiantado al aprender se evalúa y al evaluarle aprende . Revista Educación, 43(1), 5-26. doi: https://doi.org/doi:10.15517/revedu.v43i1.28449

Abarca G., A., & Ramírez V., S. (2014). Estudio del Crecimiento Económico Costarricense, 1960-2014. San Pedro, San José, Costa Rica: Universidad de Costa Rica. Recuperado el 02 de Abril de 2020

Ministerio de Economía y Hacienda. Dirección General de Estadística y Censo. (1960). Principales hechos vitales ocurridosn en Costa Rica. San José, Cost Rica. Recuperado el 02 de 04 de 2020

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