El mundo microscópico


Los seres humanos siempre quedamos maravillados cuando el sol se oculta en el horizonte, nos sentimos vivos al ver esos paisajes del mundo que podemos ver, pero desconocemos o ignoramos el mundo que no podemos ver y que también esta a nuestro alrededor.

Cuando observamos bajo el microscopio, el mundo se hace más infinito, más diverso, más lleno de criaturas extrañas y espeluznante. En realidad nunca estamos solos, alrededor nuestro y dentro de nuestro cuerpo esas criaturas nos acompañan todos los días del año, las 24 horas del día.

El hecho de que casi no las notemos se debe a que hemos aprendido a vivir en equilibrio con algunas de ellas, pues hemos evolucionado con algunas de estas criaturas microscópicas.

La revista Science publico en abril una investigación que ilustra el efecto del microbioma sobre la susceptibilidad a las alergias... al menos en ratones. Richard S. Blumberg y sus colegas, de la Universidad de Harvard, criaron ratones completamente libres de microbios. Los animales mostraron una tendencia pronunciada a padecer asma alérgica e inflamación de los intestinos. “El sistema inmunitario de los mamíferos se estimula ampliamente con el primer contacto con microorganismos en la etapa neonatal”, explican los investigadores, citando trabajos anteriores. Luego mencionan que este contacto temprano con microbios en los mamíferos recién nacidos fortalece el sistema inmunitario y que el efecto es duradero. Por ejemplo, y volviendo a lo dicho por López Munguía, se observa una fuerte relación entre el contacto temprano con microbios y la resistencia al asma y a la enfermedad inflamatoria intestinal.

En otro experimento, Blumberg y sus colaboradores tomaron dos grupos de ratones sin microbios, unos recién nacidos y otros adultos, y los dotaron de las bacterias que normalmente componen la microbiota del ratón. Los re-cién nacidos mostraron al crecer menos probabilidades de padecer asma y enfermedad inflamatoria intestinal, pero los adultos no; lo que sugiere que, en efecto, el contacto con microbios debe ocurrir en la primera etapa de la vida para aportar protección. Al parecer, la microbiota que adquirimos (o que deberíamos adquirir) al nacer y durante la primera infancia “enseña” al sistema inmunitario a no reaccionar excesivamente a ciertos alergenos.

Otras investigaciones han relacionado la composición de nuestra microbiota con la obesidad y con la diabetes. López Munguía señala que ya se ha caracterizado la microbiota de diversos tipos de individuos —niños, adultos, personas delgadas, personas obesas—, y se ha visto que los perfiles difieren en función de esos factores: “No podemos hablar de un diagnóstico directo —tal microorganismo, tal enfermedad—, pero sí de una correlación entre ciertas poblaciones bacterianas y un perfil dado”.Lo que está claro es que es importante dejar que los niños pequeños adquieran los microbios que necesitan para vivir sanos, aunque podría sonar paradójico para quienes se criaron con la idea de que los microbios son enemigos de la salud.

Todas estas investigaciones de las microbioma humana a llevado a una diversidad de avances, uno de ellos quizás resulte incomodo pero a probado su eficacia.

Aunque no es aún muy conocido, el trasplante de heces es un tratamiento médico capaz de salvar vidas. Un ejemplo es el caso de infecciones intestinales agresivas como la causada por la bacteria Clostridium difficile. Habitualmente se tratan con antibióticos, pero estos actúan de manera similar a un bombardeo indiscriminado que se lleva por delante a todas las bacterias, sean buenas o malas. En ocasiones, las bacterias invasoras desarrollan resistencia a los antibióticos, que dejan de ser eficaces contra la infección y empeoran la salud del paciente al acabar con el resto de la flora intestinal.

Es en estos casos extremos en los que el trasplante de materia fecal se resulta tremendamente efectivo. Las heces contienen un cóctel complejísimo de microorganismos llamado microbioma. Se ha comprobado que en el 94% de los casos de Clostridium difficile tratados con un trasplante de materia fecal, el microbioma procedente de las heces de un donante sano es capaz de recolonizar el intestino de la persona enferma, restableciendo el equilibrio del ecosistema intestinal y eliminando la infección.

Pero para poder depositar la materia fecal sana en el intestino del paciente los únicos métodos disponibles hasta ahora son la colonoscopia, el enema o la sonda nasogástrica -un tubo de plástico que entra por la nariz y llega hasta el estómago o el intestino delgado-, todos ellos procedimientos invasivos y dolorosos que son molestos para el paciente y además implican un cierto riesgo.

Hace doscientos cincuenta años que un tal Leeuwenhoek viera por primera vez un mundo nuevo, poblado de millares de especies diferentes de seres pequeñísimos, ya feroces y aún mortíferos, ya útiles, solícitos y hasta indispensables para muchos ramos de la industria, que enriquece al hombre; un mundo cuyo conocimiento es, en definitiva, más importante para el verdadero bienestar de la estirpe. Y siendo honesto, en la actulidad, sigue siendo igual de fascinante y misterioso, el mundo microscópico.

Referencias

http://www.comoves.unam.mx/assets/revista/167/el-microbioma-humano.pdf

https://elpais.com/elpais/2015/12/14/ciencia/1450085872_348676.html


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